Florencio Pla Messeguer (1917–2004) fue una persona nacida con genitales ambiguos que fue socializada como niña. En 1949 se incorporó a la guerrilla antifranquista, un contexto en el que reafirmó su identidad masculina, asignándose el sobrenombre de “Durruti”. Durante su participación en la resistencia, la prensa franquista lo convirtió en un “monstruo mediático”, llamándolo despectivamente “La Pastora” y explotando su corporalidad para reforzar discursos de estigmatización y desviación. A comienzos de la década de 1960 fue detenido y condenado, pasando 17 años encarcelado.
A lo largo de su vida, Florencio sufrió un continuo maltrato vinculado a su intersexualidad, convirtiéndose en víctima de un sistema sexual binario que no admitía cuerpos ni identidades fuera de sus categorías. A esta violencia se sumó la persecución política ejercida por la dictadura franquista, que criminalizó su figura más allá de su condición de guerrillero.
Tras su salida de prisión, pasó los últimos años de su vida en un pueblo de Valencia, donde murió en 2004. Con el tiempo, su figura ha sido reivindicada no solo como luchador por la democracia, sino también como referente para las personas intersexuales.
Su trayectoria permite observar las transformaciones en la interpretación social de los cuerpos intersexuales: desde su consideración como cuerpos “monstruosos”, pasando por su patologización médica, hasta la emergencia de discursos identitarios que reclaman justicia, reparación e inclusión.
