A pesar de la dura represión que vivieron los disidentes sexuales y de género durante el franquismo, estos hallaron espacios donde reunirse, relacionarse y divertirse. Las grandes ciudades, como Madrid y especialmente Barcelona, albergaron distintos lugares de sociabilidad para estos grupos. También algunos de los principales centros turísticos, como Sitges, Ibiza o Torremolinos, se convirtieron en enclaves de relativa libertad donde escapar, al menos parcialmente, del férreo control social impuesto por el Estado sobre los disidentes sexuales y de género.
Desde finales de los años sesenta, el turismo se convirtió en un sector prioritario para dictadura. Ante la llegada masiva de visitantes extranjeros, el régimen optó en muchos casos por relajar la presión policial frente a la proliferación de bares, clubes y discotecas frecuentados por turistas, donde tenían cabida comportamientos considerados “desviados”.
En este contexto, Torremolinos, uno de los principales núcleos turísticos del país, acabó convirtiéndose en un punto de referencia para el turismo homosexual en Europa. La zona conocida como Pasaje Begoña fue durante los años sesenta uno de los centros neurálgicos de la vida nocturna de homosexuales, lesbianas y personas trans.
Sin embargo, el cambio legislativo producido en el último periodo del franquismo, con la sustitución de la Ley de Vagos y Maleantes por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970, supuso un incremento de la represión contra los disidentes sexuales. La nueva legislación se tradujo en numerosas redadas en todo el Estado, incluidas las zonas turísticas. En Torremolinos, en 1971, una operación policial en los bares del Pasaje Begoña terminó con más de trescientas detenciones y el cierre de varios locales.
Aunque la operación no estuvo dirigida exclusivamente contra el público homosexual, este colectivo vivió de forma especialmente traumática un acontecimiento que durante décadas permaneció prácticamente olvidado. No será hasta comienzos del siglo XXI cuando la Asociación Pasaje Begoña impulse la recuperación histórica de esta importante redada en la que fueron detenidas más de trescientas personas de diferentes nacionalidades. Desde entonces, el Pasaje Begoña se ha convertido en uno de los principales referentes de la memoria LGBT+ en el Estado español. La recuperación de este episodio ha permitido reforzar la imagen de Torremolinos como una ciudad abierta y tolerante, al tiempo que se consolida como destino del turismo LGBT+. En este proceso resultó fundamental la aprobación, el 2 de marzo de 2018, de la “Proposición no de Ley relativa a la recuperación de la memoria histórica y democrática del Pasaje Begoña como cuna de los derechos LGTBI en Andalucía y España”.
La rápida difusión y reconocimiento del Pasaje Begoña están estrechamente relacionados con su utilización, por parte de distintas administraciones, como referente del turismo LGTBIQ+ que sirve para proyectar la imagen de Torremolinos como una ciudad abierta y tolerante y consolidarla como uno de los principales destinos internacionales de turismo LGBT+.




