Entre los espacios más frecuentemente reconocidos como elementos de las memorias LGTBIQ+ se encuentran aquellos lugares vinculados a la represión, como son las cárceles.
En España, aunque la homosexualidad se castigó inicialmente con multas a través de la aplicación del escándalo público, será durante el franquismo, con la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954, cuando la desviación del género y/o las sexualidades no normativas comiencen a castigarse con penas de prisión. En la mayoría de las cárceles se habilitaron módulos específicos para homosexuales.
En 1968, con la reforma del reglamento penitenciario, se establecerán prisiones especializadas en tratamientos específicos, entre ellos los destinados a “pervertidos sexuales”, distinguiendo entre los “genuinos o congénitos” y los de “hábitos”. Con la entrada en vigor de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970, Huelva y Badajoz quedarán convertidos en los centros penitenciarios de referencia para los homosexuales.
La antigua prisión provincial de Badajoz se cerró en 1983 y en la actualidad alberga el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). La vieja cárcel de Huelva funcionó hasta 1991 y actualmente se encuentra abandonada.
Aunque son muchas las cárceles españolas por las que pasaron homosexuales, lesbianas y personas trans, simbólicamente las de Badajoz y Huelva se han convertido en los principales espacios de referencia de la memoria de la represión sufrida por estos colectivos.
El 27 de diciembre de 2013, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía declaró la cárcel de Huelva como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía. El 7 de noviembre de 2014, en un acto oficial presidido por el vicepresidente de la Junta de Andalucía se instaló un cartel en la fachada del inmueble señalizando esta declaración.
Desde entonces, permanece cerrada y el edificio ha caído en un total abandono, mientras que los proyectos existentes contemplan su completa transformación. El antiguo archivo de esta cárcel se encuentra en la actualidad en una situación igualmente precaria, abandonado en un almacén de la nueva prisión provincial de Huelva.